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Posts etiquetados ‘Software Público’

En la comunidad de informáticos en el Estado hay interrogantes no resueltos.

Ahora tenemos unas páginas web de la Unidad de Software Público, donde la Secretaría de Tecnologías de Gestión nos “baja línea” sobre cuáles son las diferencias entre el Software Público y el Software Libre. No sólo eso, lanza el fantasma del Open Government, de improbable pertinencia respecto al SL y al SP.

El asunto de fondo no se va a saldar discutiendo si el portal de SP está bien o mal, sino reemplazando la imposición arbitraria de posiciones tecnocráticas por un debate abierto en el seno mismo del Estado y en la Sociedad.

El Foro de Responsables Informáticos fue un ejemplo de que es posible disponer de espacios en el Estado donde construir consensos, en un marco de respeto mutuo y confianza. El SL y el SPub son ¿planteos? ¿propuestas? ¿enfoques? ¿líneas de acción? válidos para trabajar dentro de nuestro encuadre colaborativo. Propongamos acciones concretas en lugar de vaciarlas de contenido. Construyamos algo nuevo.

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Fuente: Infoleg

Con fecha 2/9/2011 la Resolución 754/2011 de la Jefatura de Gabinete determina la creación del Programa “Unidad de Software Público”.

Resolución 754/2011

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Fuente: Bubi

Después de participar en fisl12 en Porto Alegre (evento realizado entre el 29 de junio y el 2 de julio), Bubi nos comenta en su blog sobre la actividad del SL en Brasil relacionada con 42 comunidades, las directrices que están utilizando para Software Libre, y además los principios y directrices generales para Gobierno Electrónico.
Veamos las directrices:

Directrices para Software Libre

  •     Dar prioridad a las soluciones, programas y servicios basados  en software libre
  •     Para contener el crecimiento de los sistemas de legado basado en la tecnología patentada
  •     Realizar una migración gradual de los sistemas de propiedad
  •     Dar prioridad a la adquisición de plataformas de hardware compatibles libre
  •     Garantizar la distribución gratuita de sistemas de software libre en un entorno colaborativo y voluntario
  •     Fortalecer y compartir el software libre existente dentro y fuera del gobierno
  •     Para fomentar el mercado interno para adoptar nuevos modelos de negocio en tecnologías de la información y las comunicaciones basadas en software libre
  •     Promover las condiciones para cambiar la cultura organizacional para la adopción del software libre
  •     Promover la capacitación / formación de los funcionarios públicos a utilizar software libre
  •     Formular una política nacional para el software libre
  •     Priorizar la plataforma Web en el desarrollo de sistemas e interfaces de usuario
  •     Adoptar estándares abiertos en el desarrollo de la tecnología de la información y la plataforma de comunicación y el desarrollo de servicios y aplicaciones
  •     Para popularizar el uso de software libre
  •     Ampliar la red de servicios a disposición de los ciudadanos a través de software libre
  •     Garantizar al ciudadano el derecho a acceder a los servicios públicos sin necesidad de utilizar las plataformas específicas
  •     El uso de software libre como base para los programas de inclusión digital
  •     Garantizar la auditabilidad plena y sistemas de seguridad, respetando las reglas de confidencialidad y seguridad
  •     El establecimiento de normas para la interoperabilidad con otros sistemas basados en estándares abiertos

Directrices generales para el Gobierno Electrónico

  1. La prioridad del Gobierno Electrónico es la promoción de la ciudadanía
  2. La inclusión digital es inseparable de la de Gobierno Electrónico
  3. El Software Libre es un recurso estratégico para la implementación de Gobierno Electrónico
  4. La gestión del conocimiento es un instrumento estratégico de coordinación y gestión de las políticas públicas del Gobierno Electrónico
  5. E-gobierno debe racionalizar el uso de los recursos
  6. El gobierno electrónico debe tener un marco integrado de políticas, sistemas, normas y reglas
  7. Integración de las acciones de gobierno electrónico con otros niveles de gobierno y otros poderes

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Fuente: Martin Olivera

En los últimos días ha tomado relevancia en Argentina la idea del Software Público, proyecto nacido hace unos años en Brasil y luego internacionalizado, cuya adhesión ha firmado recientemente Argentina junto a otros 13 países latinoamericanos, a través del Jefe de Gabinete Aníbal Fernandez (@fernandezanibal en twitter) y a su vez mencionado el tema del Software Libre en una videoentrevista en su blog, tomando el tema un vuelo político inusitado con la convocatoria a una Mesa Federal del Software Libre/Público por parte del PJ Digital, convocatoria a la cual tuve el honor y el placer de asistir el pasado viernes.

Sobre el Software Publico

Más allá del original brasileño www.softwarepublico.gov.br y su historia; más allá de la forma que tome su adopción aún no explicitada, en Argentina; más allá de las diferencias coyunturales con el movimiento del Software Libre, que debate sobre si aquella denominación es o no la adecuada (pienso que muchas veces hay reticencias por ambos lados siguiendo la lógica de “el que domina, denomina” y su pseudo-corolario “el que denomina, domina” como dice Pisani en la nota sobre el genocidio de Hiroshima), está bueno fortalecer y repensar – como comentó en ese encuentro Ariel Vercelli de la asociación Bienes Comunes y lider de Creative Commons en Argentina – el sentido de lo Público, y que desarrolla más en su blog.

Si asimilamos a ‘lo Público’, lo de todos y todas, la Cosa Pública (Res Publica), a otros derechos como la Educación Pública o la Salud Pública, el concepto de Software Público puede tornarse incluso superador y constructivo. Del mismo modo que el Estado se hace cargo y sostiene las escuelas y maestros, los hospitales, médicos y enfermeras, para garantizar los derechos de educación y salud para toda la población, de manera igualitaria y abarcativa, pensemos en un Software Público donde los dineros del Estado se aplican de la mejor manera para garantizar los derechos de la población. Y no creo que el Estado tenga que gastar más que ahora para esto, si tan solo el software que desarrolla internamente, o el que contrata a terceros, o el que compra para sus actividades, contara con las particularidades del Software Libre (poder usarse, copiarse, modificarse y distribuirse libremente para tod@s, legalmente y sin costos adicionales), la ecuación económica de ahorro, independencia, interoperabilidad, innovación y desarrollo, no podría ser más favorable.

Por cierto he escuchado otras definiciones “sui-generis” de Software Público, que nada se parecen a esto, por ejemplo que “es software hecho por el estado para compartir entre organismos del estado” (como si la salud pública fuera solamente para tratar las enfermedades de los empleados estatales… ) pero apuesto a que la construcción colaborativa del concepto correcto de Software Público, se sustentará en los documentos del proyecto de Software Público Internacional que son claros al respecto, y respetará las premisas de que se pueda usar, copiar, modificar y distribuir por y para todos. Así, cuando concordemos y reconozcamos que el Software Público tiene cuatro patas, una cola y ladra, pues, entonces será un perro con software libre ;)

Sobre el Software Libre

Tampoco hay que temer hablar de Software Libre; posiblemente sea por desconocimiento, pero al evitar la palabra Libertad se reniega de la lucha y la militancia de décadas en nuestro movimiento, y es entonces razonable que surjan incertidumbres, inquietudes y desconfianzas en nuestras filas a la hora de consolidar un espacio de encuentro y construcción colaborativa. Y estas desconfianzas se abonan en que no es la primera vez que se nos convoca para construir con el Estado un ámbito de cooperación, con diversos resultados, mayormente frustrantes por diferir en objetivos y en procedimientos.

Reconocemos que en el movimiento de Software Libre hay muchas voces disruptivas, precisamente por lo ecléctico, y siempre pero siempre es difícil de “encuadrar” o encolumnar a todos tras una misma bandera; es importante saberlo e identificarlo como una característica propia del anarquismo auto-organizado que nos conforma como movimiento socio-técnico, previendo discordancias que pueden desatarse en los vaivenes por venir. Pero aunque la diversidad del movimiento pueda mostrarlo incoherente en apariencia, hay un conjunto suficiente de acuerdos básicos en los que concordamos todos los defendemos el SL, y es también un movimiento constructivo que lo demuestra fabricando sus propias herramientas y vigilando todo el tiempo que los proyectos no se alejen de la libertad para todos los usuarios; un movimiento sin dudas político, pero con su propia dinámica y reglas, que ayudaremos a comunicar lo más eficazmente que podamos, con la expectativa de que el Software Público y Libre sea un éxito en Argentina, y un ejemplo para otros países de la región, un esfuerzo colaborativo entre el mundo de la política y el del software libre.

Sobre la gratuidad del software y el valor del trabajo

La gratuidad no es una condición para el Software Libre, incluso hay quienes refuerzan la idea de “libre pero no gratuito” puesto que el producto puede ser gratuito pero no el trabajo necesario para producirlo. Además, cuando el discurso pone sólo el foco en que el software libre “sale gratis” sentimos que se minimizan otros valores, los más importantes: la soberanía tecnológica, la apropiación social, la innovación y el desarrollo local, la igualdad para todos, y en definitiva, la libertad.

Hecha esta aclaración, debo decir que a muchos trabajadores del software libre nos gusta que el software producido sea gratuito. Estamos orgullosos de que el producto de nuestro esfuerzo – el código fuente, como en la educacion es el aprendizaje del alumno, y en la salud la curación del enfermo – sea gratuito e igualmente accesible para todos. En definitiva la libertad de distribuir copias que tiene todo usuario de Software Libre, ayuda a que la mayoría del buen Software Libre sea también gratuito.

El riesgo en este punto es que algunos se apresuren y pretendan que la gente trabaje gratis, como cuando un ministro de educación nos pidió que organizaramos una red de voluntarios en todo el país para enseñar GNU/Linux en las escuelas, o en otro proyecto que hace algunos años me hicieron ver donde se proponía una migración de una enormidad de máquinas con un presupuesto de $0 (cero pesos) asumiendo que la comunidad iba a colaborar – colaboración que celebro que suceda, pero que no se puede presuponer como condición en ningún proyecto serio.

Conclusiones

Si el opuesto del Software Libre es el Privativo, y el antónimo de Público es Privado, no pueden ser distancias irreconciliables…

Este momento puede ser un punto de inflexión, celebro que el Software Público haya despertado el interés del gobierno argentino al más alto nivel, y lo que considero mucho más importante, también el apoyo de agrupaciones políticas en el movimiento que lo sustenta – el peronismo – sintonizándose así el impulso al Software Público/Libre con otras tendencias de apropiación social de la cultura y la tecnología que este gobierno nos ha demostrado, como la recuperación de la televisión pública, la liberación del fútbol para todos, el enorme proyecto de la televisión digital abierta y gratuita con un activo despliegue de tecnología impulsado por la compra de conversores-receptores con Software Libre Ginga – dicho sea de paso, Ginga es un proyecto enmarcado en el Software Público Brasileño – y la inclusión cultural que representa entregarlos gratuitamente a los sectores más desprotegidos, y el naciente Plan Conectar Igualdad – que más me gustaría que fuera Conectar Libertad ;)… En este momento, decía, me siento comprometido con la convocatoria de la Mesa Federal de Software Público/Libre/Cómo-Se-Llame, para aportar mi granito de arena, o como decimos en el SL, mis dos centavos.

Y porque descreo de los intelectuales y filósofos que analizan desde afuera la sociedad sin comprometerse, o de los periodistas “independientes” cuya opinión depende de quién le paga, y como no creo en la neutralidad de la tecnología, no quiero ser otro técnico/tecnólogo que sólo le venda al mejor postor sus horas de trabajo, sino que prefiero construir desde mi conocimiento y experiencia, en sintonía con un proyecto político inclusivo, de desarrollo nacional y en ciertos aspectos, revolucionario. Por eso, me enorgullezco de participar en este encuentro del movimiento del software libre con el movimiento justicialista, que en Argentina se ha dado en llamar Software Público, con la esperanza de aportar en un movimiento social abarcativo que mejore la vida del pueblo, demostrando en la práctica que “otro mundo es posible: haciéndolo”.

escrito por olix

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Fuente: Mariangela Petrizzo

Me resulta curioso leer las críticas hacia el software público que llegan desde Argentina, y antes de que la cosa se ponga más complicada en términos de entendimiento mutuo, y sobre todo porque es fácil en este tema perderse en ramas olvidando las cosas de fondo, quisiera manifestar mi opinión al respecto.

Debo decir que, con respecto a la crítica leída, comparto la defensa radical a la idea de que el software libre es un tema político que supera -en mucho- las meras especificaciones técnicas y es potenciador de la emancipación del conocimiento técnico (y de todo lo ue de ahí deriva) y su condición de posibilidad.

Sin embargo, no comparto en lo absoluto la crítica que se hace hacia la propuesta del modelo de software público. Fundamentalmente porque creo que lo leído demuestra una interesada falta de información lo cual sólo me evidencia cuán lejos estamos de la posibilidad de ver el bosque pese a los árboles.

Hablemos del contexto.
De todos los países latinoamericanos, a ninguno de los activistas de software y conocimiento libre puede quedarnos la menor duda de que Brasil es la referencia en terminos de: a) volumen de desarrolladores involucrados de modo formal a desarrollo de software de la mano del Estado (a través de los distintos estados (provincias) brasileños y con distintos modelos asociativos); b) El grado de integración de aplicaciones y de innovación en términos de aplicaciones para el gobierno electrónico bajo estándares libres; c) El volumen de aplicaciones desarrolladas y efectivamente probadas e integradas a la administración pública.

Muchos de nosotros (hablo como activista) podremos objetar el que varios de estos desarrollos utilicen la plataforma Java (desconozco el porcentaje, aunque infiero que es alto. Si algún(a) lector/lectora lo conoce, indíquelo en comentarios por favor), y más allá de mi opinión al respecto, bien sabemos que entre las comunidades de Software Libre no hay un acuerdo explicito y difundido sobre si es o no es software libre (aquí las de Venezuela no son, penosamente la excepción), mostrándose, entre las opiniones públicas y las privadas, una panoplia de diversas posiciones al respecto (incluso en nuestro país hay instituciones que desarrollan software libre que han promovido críticas hacia la plataforma Java y, sin embargo, desarrollan usándola). De modo que este es un muy importante “pero” al desarrollo de software libre en Brasil, pero más allá de ésto (que no es poco), lo cierto es que la política de organización y apoyo a iniciativas de software público en ese país viene dando sus frutos.
Hoy en día Brasil cuenta con una plataforma llamada “Software Público de Brasil” cuya cara visible es un portal con información de desarrollos, eventos, convocatorias y documentación sobre el proyecto de software libre que ya quisieran muchos de nuestros países tener.

Dicho esto, creo que debemos conocer algo de la historia del surgimiento de la idea del software público.

¿Qué es el software público? El modelo del software público brasileño responde a esto desde la teoría económica de los bienes públicos y la cita de la siguiente manera:

bem público como aquele que apresenta características de indivisibilidade e de não rivalidade. Ou seja, pode ser usado por todos sem que com isto se estabeleça competição entre os usuários pelo bem.

En mi opinión personal, la concepción filosófica y política de la búsqueda del bien común es muchísimo más potente en el concepto de “lo público” y, aunque yo hubiera preferido que también se incluyera, este es otro tema. El asunto es que el proyecto de software público asume que el software es -y debe ser- un bien público en función de su indivisibilidad y su no rivalidad: un usuario puede usarlo sin impedir con ello que otro lo utilice, y puede ser usado por muchos usuarios sin que esto represente que haya concurrencia por la “posesión” de ese bien entre todos ellos.

Aquello que, inexplicablemente, demandan los tempranos detractores de la idea del software público es que no se habla de software libre por ningún lado. Lo veremos más adelante. Con esta crítica, yo no puedo estar en mayor desacuerdo. El modelo conceptual del software público citado atrás, explicita más adelante:

A consolidação das principais modalidades de licenciamento associadas ao software livre (Inclusive com a publicação da CC/GPL em português.) estabelece, em tese, ambiência propícia à superação de boa parte dos limitadores listados, em especial os que se referem aos “receios de instituições desenvolvedoras e de potenciais usuários”.

Las limitaciones a las que hace referencia la cita tienen que ver con las necesidades detectadas para la administración pública y para el ejerrcicio  gobierno, centradas en: a) Recelo de los usuarios potenciales hacia cambios en los patrones de acceso al software; b) apropiación del código por parte de las instituciones públicas; c) mantenimiento del nivel de calidad de las soluciones para atender las crecientes demandas; d) falta de patrones universales para la producción de software; e) deconocimiento de buenas prácticas y f) construcción de relaciones fluidas entre sector individual, privado y público en el funcionamiento de las comunidades.

De este modo, el software público viene a ser, poco más o menos, aquél que por sus prestaciones, interés y sector social receptor está llamado a ser considerado un bien público.

Tanto el modelo de software público brasileño, como su base conceptual hacen un interesante paseo al lector interesado, sobre lo que ha sido el debate sobre las licencias de software libre en Brasil. En los actuales momentos, el licenciamiento de todo el cuerpo de software público en brasil se hace por dos vías: a) la preservación del derechos sobre marca y nombre del software (registro de propiedad intelectual) y b) preservación de propósito del código a través del licenciamiento a través de la GPL v2.

Sobre lo que el Modelo de Software Público implica para Latinoamérica
En mayo del presente año en la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública, el CLAD promovió la presentación del Modelo Iberoamericano de Software Público y la firma del Consenso de Buenos Aires, con el objeto de facilitar el desarrollo de la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (Chile, 2007).  Los documentos están allí y una lectura simple deja ver que se especifica, con suficiencia, que se trata de software libre.

En la actualidad -aunque no pude encontrar referencias específicas de ello- el modelo de software público de brasil está siendo implementado en Paraguay. Esto, sin duda, resultará una interesante muestra para todos (activistas y desarrolladores) de cómo puede el modelo funcionar en otras latitudes distintas a la brasileñas. Pero además, se ha avanzado en la propuesta de un Modelo Internacional de Software Público, para facilitar el cumplimiento de tareas tan cruciales como la interoperabilidad.

Lo que las críticas dicen sobre el software público.
He escuchado varias cosas, sin embargo hay dos que me llaman la atención:

  1. “La idea del software público va a dejar por fuera a empresarios e individuos desarrolladores de software libre”  Falso. Un simple vistazo a lo que lleva por detrás el Proyecto de Software Público de Brasil (ver los enlaces arriba) deja claro que hay importante participación privada.
  2. “La idea del software público ya a traer como consecuencia que el Estado busque software gratis” Falso. Al igual que en el caso de arriba, hay que leer lo que está planteado antes de decir esta temeridad.
  3. “La propuesta del software público NO dice por ningún lado que el software deba ser libre” Falso. Ya lo hemos dicho arriba, pero si quiere alguien más detalle, sólo puedo sugerirle que se lea la documentación disponible sobre el modelo del software público (tanto el brasileño como el ibeoramericano).

Pero hay más cosas. En mi opinión personal, buena parte de las críticas se dejan llevar por sospechas personales de caracter político partidista, lo cual entorpece el debate más que enriquecerlo. En mi opinión la crítica no es hacia el modelo de software público, sino hacia determinadas posiciones políticas de alguna persona que desde alguna comunidad en particular opina al respecto.

Algunos de los errores derivados de esta posición pueden verse en una crítica presentada aquí. Allí, se reseña al CLAD como  ”un proyecto internacional que nuclea a todos los Estados que se acojan a la definición de Software Público”. Eso es Falso. El CLAD es un Centro de reconocimiento internacional de apoyo a la promoción de investigación, formación y aprendizaje entre las administraciones públicas iberoamericanas. Como Centro sus trabajos, aportes y reuniones, en realidad, están centrados en la búsqueda de modos de fortalecer y mejorar la gestión pública para el Desarrollo Regional. Sólo eso y no solamente éso. En este sentido trabajar ahora con software público no es ni casualidad ni mucho menos un gran bigbang que eclipsa todo su trabajo anterior de más de veinte años.

Por otro lado, como indiqué antes, el propósito fundamental de la propuesta de Modelo Iberoamericano de Software Público” es el desarrollo de la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (ver el enlace arriba), la cual recomienda el uso de estandares abiertos y de software libre en razon de la seguridad, sostenibilidad a largo plazo y para prevenir que el conocimiento publico no sea privatizado” (cita textual del principio G de dicha carta). En este sentido, no es esta la única iniciativa, también es de destacar un documento reciente sobre interoperabilidad en los gobiernos iberoamericanos que se muestra en el mismo camino de la reivindicación del software libre como camino. (De este documento me gustaría hablar después)

En fin, quien afirme que el modelo de software público no habla de software libre está totalmente equivocado. Sin embargo, en términos estrictamente técnicos y por las reservas al uso de java en ciertos desarrollos de algunas de nuestras administraciones que mostré antes, estamos claros que hay tela para cortar, y mucha.

El modelo merece ser revisado y nutrido, pero sobre todo, blindado. Bien hemos vivido en Venezuela la experiencia de la llegada de corporaciones internacionales y grupos locales poderosos al debate político sobre las libertades en el software usado por el Estado. En este sentido, desde el activismo debemos entener que no se trata de un proceso -ni mucho menos- acabado. Personalmente pienso que éste es el camino y no tirando piedras en nuestro tejado con fines políticos que no quedan muy claramente declarados.

Les recomiendo estos interesantes textos, también desde Argentina, sobre el tema:

1) Reflexiones esperanzadas sobre Software Público, Libre y Gratuito
2) Software Público Argentino

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Fuente: PuntoGOV

La Asociación Civil Sofware Libre Argentina (SoLAr) responde en esta nota enviada a PuntoGov los comentarios del jefe de Gabinete sobre el software libre en el Estado.

El 24 de julio pasado el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, publicó una videoentrevista con respuestas a preguntas llegadas a su blog. En ellas expresa una buena cantidad de conceptos acerca del software libre (SL), lo que es muy motivador para quienes venimos trabajando en este ámbito. La intención de esta nota es destacar lo mencionado en la videoentrevista y apoyar con información complementaria lo dicho por el Jefe de Gabinete.Una de las primeras cosas que hace Fernández es destacar un dato no menor: el SL forma parte del Estado argentino desde hace varios años:

“Una cosa muy importante para nosotros es el SL. Desde el 2002 comenzamos a trabajar sobre un esquema específico de software libre. Este blog está basado en SL. No somos los precursores en esto, pero somos uno de los motivadores. (…) El 60 por ciento de los sistemas operativos de servidores de la APN están basados en SL.”

Como bien marca el Jefe de Gabinete desde hace años el SL forma parte de la propia Secretaría de la Gestión Pública, en la forma del Grupo SL dentro del Foro de Responsables Informáticos. En ese espacio, una comunidad de empleados del Estado viene trabajando desde 2002 resolviendo sus problemas diarios mediante el intercambio de conocimientos y prácticas en la temática del SL, en una experiencia con pocos antecedentes en el mundo. Ese espacio sobrevivió inclusive a la incomprensión de algunos funcionarios, que dudaban de la utilidad de vincular, por ejemplo, al director de Informática de la AFIP y el de la Municipalidad de Baradero.

“Tenemos una fuerte relación con Brasil, uno de los impulsores más fuertes. (…) Participamos de la comunidad latinoamericana. (…)”, dijo el jefe de Gabinete.

Es bueno traer el ejemplo brasileño, porque tienen cosas como el sitio http://www.softwarepublico.gov.br/, un repositorio de software libre al que toda la Administración Pública Federal debe consultar antes de contratar cualquier desarrollo de software, para ver si algo de lo que allí se puede bajar les sirve. Sin duda un buen ejemplo para Argentina y un paso simple de dar, sobre todo ahora que nos hemos unido al proyecto de Software Público Internacional (SPI).

“Las comunidades que tenemos en Argentina, por el propio esquema de los argentinos, pareciera que no hay buenas relaciones entre ellas. Debiéramos juntarnos para desarrollar eso mucho más. En Argentina son 1000 y en Brasil 100.000″, dijo el jefe de Gabinete.

Las comunidades de SL y la estructura de funcionarios -estén o no agrupados entre sí- son cosas diferentes, aún cuando muchos funcionarios son miembros de estas “comunidades” ya sea formal o informalmente. En ese sentido, conviene aclarar que ese 60 por ciento de servidores fue instalado por trabajadores de la estructura estatal, que lo hacen porque es conveniente, y no porque haya una política de Estado que los impulse a hacerlo (como sí existe en Venezuela, Ecuador, Paraguay, etc.)

Entendemos que, en Argentina, las discusiones de estas “comunidades” -que son espacios de trabajo del más alto nivel tecnológico y de pujante actividad política- no son un problema. Basta recordar que el propio peronismo como movimiento es, fue y será un espacio de fuertes disputas internas. Es de esperar que en este complejo entramado haya posiciones en todo el espectro político, y también las haya menos y más constructivas. En ese sentido, esperamos que el jefe de Gabinete sepa discernir estos matices para entender que “La Comunidad” es un conjunto plural de voces, que mantiene acuerdos básicos trabajados en estos años de crecimiento, y que la sostenga.

“El mundo está dejando de hablar de SL para hablar de software de uso público: todo lo que se desarrolla desde lo público tiene que ser compartido (…) este es el objetivo que queremos nosotros”, dijo el jefe de Gabinete.

El término “software público” puede llegar a confundir. Su creador, Corinto Meffe, ha dicho en más de una ocasión que es 100 por ciento equivalente a “software libre”, sólo que “agrega” algunas obligaciones al creador del mismo, en este caso el Estado. Es importante entender que el software que ingrese al proyecto SPI quedará inmediatamente bajo la licencia GPL, o sea, será Libre.

En definitiva acordamos en que éste -llamémoslo software libre o público- es el tipo de software al que deberíamos adherir en el Estado argentino. En ese contexto surge la duda de por qué un proyecto de tan largo alcance como Conectar Igualdad incorpora software privativo en las laptops de los chicos. La misma idea de “lo público” es cuestionada por esta acción, que llega directamente a uno de los espacios donde los adolescentes pasan más tiempo, donde socializan, donde en definitiva construyen su idea de ciudadanía. Las computadoras tienen previsto salir con “doble booteo”, una decisión que genera polémica y sobre la que ya SolAr se ha expresado, basando esta postura en cinco puntos: soberanía tecnológica, la educación como derecho humano, la inclusión digital, el fortalecimiento del desarrollo local y la optimización de los recursos del Estado.

SoLAr
Software Libre Argentina

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Fuente: PuntoGov

Educación, tecnología y software público formarán parte de la agenda de la próxima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se realizará en noviembre en Mar del Plata. Los detalles del “Consenso de Buenos Aires”. La estrategia digital del gobierno argentino.

Por Sabrina Díaz Rato

Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y el modelo de software público asociados a las agendas digitales de los países de la comunidad iberoamericana tendrán un espacio destacado en la próxima gran reunión de presidentes y autoridades de países de América latina y España, en noviembre próximo en Mar del Plata.

La educación para la inclusión social” dominará el escenario de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se llevará a cabo el 3 y el 4 de noviembre. En ese marco se dará la discusión sobre TIC.

La decisión de incluir esta agenda tecnológica se tomó a principios de este mes de julio en Buenos Aires en la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado, que encabezó el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, a la que asistieron funcionarios locales e internacionales.

Bajo el “Consenso de Buenos Aires” (que puede descargarse aquí) se definió que, además de las cuestiones relativas a la función pública y la calidad de la gestión, se comprenderán las alternativas para impulsar la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico y el Modelo Iberoamericano de Software Público. La base de esta propuesta es un trabajo del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD), una de las principales impulsoras del encuentro.

Este año la declaración tiene la virtud de reconocer a las políticas tecnológicas y a su gestión vinculadas con la educación en función al desarrollo económico, la equidad y la inclusión social en toda América latina.

No hay otro concepto más abarcativo, más completo, en términos de visión de gobierno, que apunte a terminar con las profundas asimetrías que propugnaba el neoliberalismo”, destacó el jefe de Gabinete en su blog en referencia al lema de la conferencia de este año; “educación para la inclusión”. Se puede escuchar el discurso de apertura que dio Fernández aquí (http://www.anibalfernandez.com.ar/te-lo-digo-yo/274-medicina.html )

El subsecretario de Tecnologías de la Gestión, Eduardo Thill, comentó a PuntoGov que durante la reunión de este mes “se compartieron los resultados de tecnologías aplicadas en el sistema educativo como el Plan Ceibal de Uruguay, el Plan Conectar Igualdad de la Argentina y de muchas de nuestras provincias que están avanzando en escuelas primarias”.

Además “se habló de los programas que están llevando a cabo Ecuador y Bolivia y lo que tenemos claro es que estos proyectos de inclusión son para eliminar la brecha digital y dar mejores oportunidades”.

Al conjunto de experiencias educativas que cobraron especial resonancia recientemente tras el impulso de modelos “Un alumno, una computadora (1:1)” en la región, otro de los principales objetivos del Consenso de Buenos Aires es la articulación y la generación de diagnósticos comparados en América latina para lograr “los arreglos institucionales” en los estados nacionales y “fortalecer la profesionalización de la función pública” alrededor de la órbita estatal iberoamericana.


Tiempo de definiciones

La necesidad de adoptar los principios de la Carta Iberoamericana de Gobierno electrónico motivada por el CLAD fue otra de las iniciativas consensuadas. Pero para ello, la Argentina y el resto de los países deberán precisar las políticas tecnológicas que trazarán en cada una de las administraciones para lograr la interoperabilidad de las comunicaciones y los servicios entre los distintos niveles de gobierno.

Esto quiere decir -traducido en términos de gestión- que para lograr una integración regional en materia política y económica los gobiernos tendrán que convenir fundamentos básicos de intercomunicación aceptados en forma colectiva que permitan generar una oferta de nuevos servicios públicos y mejorar así la calidad de la gestión pública.

La mención distinguida, por ahora, se le adjudica a Brasil. Para concretar el concepto de software público -modelo que fue consensuado por los miembros de CLAD- se creó el Portal del Software Público Brasileño (http://www.softwarepublico.gov.br) que hoy tiene a disposición 37 soluciones de educación, geoprocesamiento, informática, administración y salud, y reúne a más de 70.000 usuarios.

Se ve casi con envidia”, reconoció Thill ante la consulta de PuntoGov sobre cómo se percibe desde la Argentina esa matriz tecnológica que el Gobierno de Brasilia le imprime a su agenda digital para la resolución de problemas sociales, incluso en el área de negocios.

Pero más allá de esta declarada predisposición hay una perspectiva de integración y colaboración con ese modelo. En la reunión que mantuvieron Thill y Corinto Meffe, gerente de Innovación en Tecnología de la Secretaria de Logística y Tecnología de la Información (SLTI) brasileña, se habló “extensamente de cuáles son las prácticas que podemos llevar a cabo para establecer pautas de colaboración en materia de interoperabilidad de servicios y aplicaciones”, deslizó el funcionario argentino a PuntoGov.

En esa línea, Thill recordó que la Argentina colabora con Brasil a través de Ginga, la plataforma de software de código abierto de origen brasileño que conectará con el nuevo sistema digital de televisión bajo la norma ISDB-T. El Laboratorio de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Informáticas (Lifia) de la Universidad de La Plata trabajó en la liberación del Ginga. El “Ginga.ar”, como se llama la versión local del entorno que desarrolló el equipo interdisciplinario platense, se incorporará a los decodificadores que se distribuirán entre agosto y septiembre próximos.

La elección del modelo de software abierto para las políticas tecnológicas es un dato fuerte, si se tiene en cuenta que el objetivo es la integración de esfuerzos en materia de informática para el sustento de los servicios orientados a la sociedad.

El “Modelo de Software Público” (ver aquí) puesto a consideración entre los funcionarios y que será debatido por las correspondientes delegaciones en noviembre, incluye una serie de principios para las políticas de gobierno electrónico.

Entre ellos se destaca el “principio de adecuación tecnológica” y se recomienda “el uso de estándares abiertos y de software libre”. Los motivos que se argumentan son “en razón de la seguridad, sostenibilidad a largo plazo y para prevenir que el conocimiento público no sea privatizado”.

De la misma manera, los gobiernos en el uso de tecnología en las administraciones públicas -señala el documento- “deben ser capaces de facilitar el ofrecimiento de servicios públicos y fomentar la gobernanza democrática aumentando la transparencia en la ejecución de políticas públicas y la mejora de los servicios al ciudadano”.

Sin embargo, -se advierte- “el costo de esas soluciones la mayoría de las veces es elevado en comparación con el poder de compra de los gobiernos nacionales, más aún con el de los gobiernos locales, principalmente si esas soluciones se basan en software propietario, incluyendo sistemas cuyas licencias pueden costar anualmente centenas de millares de dólares”.

No siempre la política dialoga el mismo lenguaje que la tecnología. Pero como parece evidenciar la agenda de la Cumbre Iberoamericana, la búsqueda por la integración y el desafío de la inclusión para el desarrollo comienza a deslizarse por el mismo sendero. Si así ocurre, nada será igual que antes.

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Fuente: vivalinux

Paraguay será el primer segundo país de América Latina en adoptar el modelo del Software Público desarrollado originalmente por el gobierno de Brasil en el 2007 y actualmente adherido por organizaciones federales, municipalidades, empresas, universidades y escuelas, entre otros, 30 soluciones libres para las cuales ya están disponibles en el sitio del Portal do Software Público Brasileiro.

Esta iniciativa del gobierno paraguayo se integra con el proyecto Software Público Internacional presentado en la ciudad de La Habana, Cuba, el pasado mes de Febrero. Desde entonces, y además de Paraguay, miembros de la Secretaria de Logística e Tecnologia da Informação (SLTI) del Ministerio de Planeamiento de Brasil ya visitaron varios otros países latinoamericanos, como Uruguay, Venezuela y Argentina, para difundir el proyecto.

El lanzamiento del Portal del Software Público Paraguayo está planeado para el 22 de Octubre en el marco de la próxima quinta conferencia de Latinoware, a realizarse en Foz do Iguaçu, Brasil.

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