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Fuente: El País

La crisis económica y tropiezos de Microsoft como Windows Vista hacen que un creciente número de usuarios de ordenadores sientan curiosidad por los programas libres. Hasta ahora, la iniciativa que ha tenido más éxito es la de Firefox, el navegador de Internet que ya es empleado por el 21% de los usuarios, pero existen alternativas para los programas privativos casi en cualquier tarea que pueda realizarse con un ordenador, y muchas de ellas muestran una popularidad creciente.

Las cualidades de Firefox se ponen de manifiesto en los llamados complementos. Al ser un programa abierto, cualquiera puede crear libremente aplicaciones que se integran en el navegador. Así, existen complementos que permiten escuchar la radio, que impiden que se carguen anuncios, o que sincronizan los favoritos entre distintos ordenadores. Todo gratis, creado por usuarios.

Pero el gran paradigma de los programas libres es el sistema operativo Linux. Aunque apenas lo emplea un 1% de los usuarios de ordenadores, crece continuamente de la mano de dos tipos de máquinas contrapuestas: los grandes servidores, dado que no existen apenas virus que lo ataquen y resulta bastante robusto, y los pequeños miniordenadores que fueron un éxito estas Navidades, y a los que algunas de las versiones de Linux se adaptan con facilidad. Además, al ser un sistema gratuito, los equipos resultaban por término medio 50 euros más baratos.

Hasta recientemente, la instalación de Linux era bastante complicada a partir de cero, lo que disuadía a los usuarios. Sin embargo, se han desarrollado distribuciones más asequibles, como Ubuntu, con entornos gráficos de fácil comprensión, y que permiten la convivencia en el mismo ordenador con Windows.

Entre los miles de personas de todo el mundo que contribuyen al desarrollo de Linux hay numerosos españoles. Incluso existe una página de Chicas Linux, una de cuyas responsables, Miriam Ruiz, está implicada en el desarrollo de Debian, concretamente en el apartado de videojuegos y en una naciente distribución específica para niños.

Para explicar las horas sin retribución que dedica a este proyecto, Ruiz afirma que “el software libre no va de regalar, sino de recibir. Por cada granito de arena que yo pueda aportar, recibo una playa entera. Y, a nivel afectivo, el sistema acaba por ser casi tan mío como si lo hubiera hecho yo entero, pero sin tener que poner todo el trabajo”.

También hay informáticos y un creciente número de empresas que viven de Linux. “Hay empresas relacionadas con Linux que viven del hardware, de las consultorías o de los servicios en línea, y a las que les beneficia que el software sea libre”, explica Ruiz.