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El viernes 11 de diciembre participamos en la última reunión del año del Foro de Responsables Informáticos.

Decíamos en esa ocasión que el Foro se ocupa de una parte del conocimiento técnico del Estado: la informática. Y que la creación del Foro en el año 2002 significó un reconocimiento formal desde el nivel político de que ese conocimiento, que es un importante capital social, reside en personas: los técnicos del Estado. Este reconocimiento se constituye en punto de partida de la experiencia colectiva del Foro, construida en base a compartir, colaborar,  consensuar, y crear nuevos conocimientos en un auténtico proceso social de Gestión de Conocimiento.

No estamos frente a una anécdota o a una experiencia irrepetible. Estamos frente a una ruptura cultural, que abre una brecha entre lo viejo y lo nuevo, que abre vasos comunicantes en las estructuras jerárquico-piramidales del Estado, a través de temáticas transversales de interés común que se canalizan en comunidades. Y no se trata de hacer de cualquier manera porque esta innovación pone en tela de juicio cómo se hacen las cosas y quién debe decidir cuál es la mejor manera de hacerlas, y desplaza la atención desde el producto hacia el proceso social que lo hace posible.

Una vez alguien me dijo: “el software libre es otra forma de trabajar”. Coincido plenamente, no se trata de hacer algo nuevo con métodos viejos. La forma tradicional de trabajar que caracterizó a la Sociedad Industrial está desapareciendo, y en su reemplazo aparece la Sociedad del Conocimiento, es decir la economía basada en el conocimiento. Se trata de un cambio de paradigma económico, tecnológico y social, que se manifiesta en lo cultural en reemplazar “recursos” por  “personas”, y en el plano de los sentimientos en el ámbito laboral substituye temor por confianza.

Para quienes hemos tenido el privilegio de participar de alguna manera en la experiencia del Foro, sabemos por experiencia que la construcción de lazos de confianza mutua es la gran llave que nos abre un mundo de posibilidades. Hacia allá vamos.