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Fuente: PuntoGov

Educación, tecnología y software público formarán parte de la agenda de la próxima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se realizará en noviembre en Mar del Plata. Los detalles del “Consenso de Buenos Aires”. La estrategia digital del gobierno argentino.

Por Sabrina Díaz Rato

Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y el modelo de software público asociados a las agendas digitales de los países de la comunidad iberoamericana tendrán un espacio destacado en la próxima gran reunión de presidentes y autoridades de países de América latina y España, en noviembre próximo en Mar del Plata.

La educación para la inclusión social” dominará el escenario de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se llevará a cabo el 3 y el 4 de noviembre. En ese marco se dará la discusión sobre TIC.

La decisión de incluir esta agenda tecnológica se tomó a principios de este mes de julio en Buenos Aires en la XII Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado, que encabezó el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, a la que asistieron funcionarios locales e internacionales.

Bajo el “Consenso de Buenos Aires” (que puede descargarse aquí) se definió que, además de las cuestiones relativas a la función pública y la calidad de la gestión, se comprenderán las alternativas para impulsar la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico y el Modelo Iberoamericano de Software Público. La base de esta propuesta es un trabajo del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD), una de las principales impulsoras del encuentro.

Este año la declaración tiene la virtud de reconocer a las políticas tecnológicas y a su gestión vinculadas con la educación en función al desarrollo económico, la equidad y la inclusión social en toda América latina.

No hay otro concepto más abarcativo, más completo, en términos de visión de gobierno, que apunte a terminar con las profundas asimetrías que propugnaba el neoliberalismo”, destacó el jefe de Gabinete en su blog en referencia al lema de la conferencia de este año; “educación para la inclusión”. Se puede escuchar el discurso de apertura que dio Fernández aquí (http://www.anibalfernandez.com.ar/te-lo-digo-yo/274-medicina.html )

El subsecretario de Tecnologías de la Gestión, Eduardo Thill, comentó a PuntoGov que durante la reunión de este mes “se compartieron los resultados de tecnologías aplicadas en el sistema educativo como el Plan Ceibal de Uruguay, el Plan Conectar Igualdad de la Argentina y de muchas de nuestras provincias que están avanzando en escuelas primarias”.

Además “se habló de los programas que están llevando a cabo Ecuador y Bolivia y lo que tenemos claro es que estos proyectos de inclusión son para eliminar la brecha digital y dar mejores oportunidades”.

Al conjunto de experiencias educativas que cobraron especial resonancia recientemente tras el impulso de modelos “Un alumno, una computadora (1:1)” en la región, otro de los principales objetivos del Consenso de Buenos Aires es la articulación y la generación de diagnósticos comparados en América latina para lograr “los arreglos institucionales” en los estados nacionales y “fortalecer la profesionalización de la función pública” alrededor de la órbita estatal iberoamericana.


Tiempo de definiciones

La necesidad de adoptar los principios de la Carta Iberoamericana de Gobierno electrónico motivada por el CLAD fue otra de las iniciativas consensuadas. Pero para ello, la Argentina y el resto de los países deberán precisar las políticas tecnológicas que trazarán en cada una de las administraciones para lograr la interoperabilidad de las comunicaciones y los servicios entre los distintos niveles de gobierno.

Esto quiere decir -traducido en términos de gestión- que para lograr una integración regional en materia política y económica los gobiernos tendrán que convenir fundamentos básicos de intercomunicación aceptados en forma colectiva que permitan generar una oferta de nuevos servicios públicos y mejorar así la calidad de la gestión pública.

La mención distinguida, por ahora, se le adjudica a Brasil. Para concretar el concepto de software público -modelo que fue consensuado por los miembros de CLAD- se creó el Portal del Software Público Brasileño (http://www.softwarepublico.gov.br) que hoy tiene a disposición 37 soluciones de educación, geoprocesamiento, informática, administración y salud, y reúne a más de 70.000 usuarios.

Se ve casi con envidia”, reconoció Thill ante la consulta de PuntoGov sobre cómo se percibe desde la Argentina esa matriz tecnológica que el Gobierno de Brasilia le imprime a su agenda digital para la resolución de problemas sociales, incluso en el área de negocios.

Pero más allá de esta declarada predisposición hay una perspectiva de integración y colaboración con ese modelo. En la reunión que mantuvieron Thill y Corinto Meffe, gerente de Innovación en Tecnología de la Secretaria de Logística y Tecnología de la Información (SLTI) brasileña, se habló “extensamente de cuáles son las prácticas que podemos llevar a cabo para establecer pautas de colaboración en materia de interoperabilidad de servicios y aplicaciones”, deslizó el funcionario argentino a PuntoGov.

En esa línea, Thill recordó que la Argentina colabora con Brasil a través de Ginga, la plataforma de software de código abierto de origen brasileño que conectará con el nuevo sistema digital de televisión bajo la norma ISDB-T. El Laboratorio de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Informáticas (Lifia) de la Universidad de La Plata trabajó en la liberación del Ginga. El “Ginga.ar”, como se llama la versión local del entorno que desarrolló el equipo interdisciplinario platense, se incorporará a los decodificadores que se distribuirán entre agosto y septiembre próximos.

La elección del modelo de software abierto para las políticas tecnológicas es un dato fuerte, si se tiene en cuenta que el objetivo es la integración de esfuerzos en materia de informática para el sustento de los servicios orientados a la sociedad.

El “Modelo de Software Público” (ver aquí) puesto a consideración entre los funcionarios y que será debatido por las correspondientes delegaciones en noviembre, incluye una serie de principios para las políticas de gobierno electrónico.

Entre ellos se destaca el “principio de adecuación tecnológica” y se recomienda “el uso de estándares abiertos y de software libre”. Los motivos que se argumentan son “en razón de la seguridad, sostenibilidad a largo plazo y para prevenir que el conocimiento público no sea privatizado”.

De la misma manera, los gobiernos en el uso de tecnología en las administraciones públicas -señala el documento- “deben ser capaces de facilitar el ofrecimiento de servicios públicos y fomentar la gobernanza democrática aumentando la transparencia en la ejecución de políticas públicas y la mejora de los servicios al ciudadano”.

Sin embargo, -se advierte- “el costo de esas soluciones la mayoría de las veces es elevado en comparación con el poder de compra de los gobiernos nacionales, más aún con el de los gobiernos locales, principalmente si esas soluciones se basan en software propietario, incluyendo sistemas cuyas licencias pueden costar anualmente centenas de millares de dólares”.

No siempre la política dialoga el mismo lenguaje que la tecnología. Pero como parece evidenciar la agenda de la Cumbre Iberoamericana, la búsqueda por la integración y el desafío de la inclusión para el desarrollo comienza a deslizarse por el mismo sendero. Si así ocurre, nada será igual que antes.