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Fuente: Martin Olivera

En los últimos días ha tomado relevancia en Argentina la idea del Software Público, proyecto nacido hace unos años en Brasil y luego internacionalizado, cuya adhesión ha firmado recientemente Argentina junto a otros 13 países latinoamericanos, a través del Jefe de Gabinete Aníbal Fernandez (@fernandezanibal en twitter) y a su vez mencionado el tema del Software Libre en una videoentrevista en su blog, tomando el tema un vuelo político inusitado con la convocatoria a una Mesa Federal del Software Libre/Público por parte del PJ Digital, convocatoria a la cual tuve el honor y el placer de asistir el pasado viernes.

Sobre el Software Publico

Más allá del original brasileño www.softwarepublico.gov.br y su historia; más allá de la forma que tome su adopción aún no explicitada, en Argentina; más allá de las diferencias coyunturales con el movimiento del Software Libre, que debate sobre si aquella denominación es o no la adecuada (pienso que muchas veces hay reticencias por ambos lados siguiendo la lógica de “el que domina, denomina” y su pseudo-corolario “el que denomina, domina” como dice Pisani en la nota sobre el genocidio de Hiroshima), está bueno fortalecer y repensar – como comentó en ese encuentro Ariel Vercelli de la asociación Bienes Comunes y lider de Creative Commons en Argentina – el sentido de lo Público, y que desarrolla más en su blog.

Si asimilamos a ‘lo Público’, lo de todos y todas, la Cosa Pública (Res Publica), a otros derechos como la Educación Pública o la Salud Pública, el concepto de Software Público puede tornarse incluso superador y constructivo. Del mismo modo que el Estado se hace cargo y sostiene las escuelas y maestros, los hospitales, médicos y enfermeras, para garantizar los derechos de educación y salud para toda la población, de manera igualitaria y abarcativa, pensemos en un Software Público donde los dineros del Estado se aplican de la mejor manera para garantizar los derechos de la población. Y no creo que el Estado tenga que gastar más que ahora para esto, si tan solo el software que desarrolla internamente, o el que contrata a terceros, o el que compra para sus actividades, contara con las particularidades del Software Libre (poder usarse, copiarse, modificarse y distribuirse libremente para tod@s, legalmente y sin costos adicionales), la ecuación económica de ahorro, independencia, interoperabilidad, innovación y desarrollo, no podría ser más favorable.

Por cierto he escuchado otras definiciones “sui-generis” de Software Público, que nada se parecen a esto, por ejemplo que “es software hecho por el estado para compartir entre organismos del estado” (como si la salud pública fuera solamente para tratar las enfermedades de los empleados estatales… ) pero apuesto a que la construcción colaborativa del concepto correcto de Software Público, se sustentará en los documentos del proyecto de Software Público Internacional que son claros al respecto, y respetará las premisas de que se pueda usar, copiar, modificar y distribuir por y para todos. Así, cuando concordemos y reconozcamos que el Software Público tiene cuatro patas, una cola y ladra, pues, entonces será un perro con software libre ;)

Sobre el Software Libre

Tampoco hay que temer hablar de Software Libre; posiblemente sea por desconocimiento, pero al evitar la palabra Libertad se reniega de la lucha y la militancia de décadas en nuestro movimiento, y es entonces razonable que surjan incertidumbres, inquietudes y desconfianzas en nuestras filas a la hora de consolidar un espacio de encuentro y construcción colaborativa. Y estas desconfianzas se abonan en que no es la primera vez que se nos convoca para construir con el Estado un ámbito de cooperación, con diversos resultados, mayormente frustrantes por diferir en objetivos y en procedimientos.

Reconocemos que en el movimiento de Software Libre hay muchas voces disruptivas, precisamente por lo ecléctico, y siempre pero siempre es difícil de “encuadrar” o encolumnar a todos tras una misma bandera; es importante saberlo e identificarlo como una característica propia del anarquismo auto-organizado que nos conforma como movimiento socio-técnico, previendo discordancias que pueden desatarse en los vaivenes por venir. Pero aunque la diversidad del movimiento pueda mostrarlo incoherente en apariencia, hay un conjunto suficiente de acuerdos básicos en los que concordamos todos los defendemos el SL, y es también un movimiento constructivo que lo demuestra fabricando sus propias herramientas y vigilando todo el tiempo que los proyectos no se alejen de la libertad para todos los usuarios; un movimiento sin dudas político, pero con su propia dinámica y reglas, que ayudaremos a comunicar lo más eficazmente que podamos, con la expectativa de que el Software Público y Libre sea un éxito en Argentina, y un ejemplo para otros países de la región, un esfuerzo colaborativo entre el mundo de la política y el del software libre.

Sobre la gratuidad del software y el valor del trabajo

La gratuidad no es una condición para el Software Libre, incluso hay quienes refuerzan la idea de “libre pero no gratuito” puesto que el producto puede ser gratuito pero no el trabajo necesario para producirlo. Además, cuando el discurso pone sólo el foco en que el software libre “sale gratis” sentimos que se minimizan otros valores, los más importantes: la soberanía tecnológica, la apropiación social, la innovación y el desarrollo local, la igualdad para todos, y en definitiva, la libertad.

Hecha esta aclaración, debo decir que a muchos trabajadores del software libre nos gusta que el software producido sea gratuito. Estamos orgullosos de que el producto de nuestro esfuerzo – el código fuente, como en la educacion es el aprendizaje del alumno, y en la salud la curación del enfermo – sea gratuito e igualmente accesible para todos. En definitiva la libertad de distribuir copias que tiene todo usuario de Software Libre, ayuda a que la mayoría del buen Software Libre sea también gratuito.

El riesgo en este punto es que algunos se apresuren y pretendan que la gente trabaje gratis, como cuando un ministro de educación nos pidió que organizaramos una red de voluntarios en todo el país para enseñar GNU/Linux en las escuelas, o en otro proyecto que hace algunos años me hicieron ver donde se proponía una migración de una enormidad de máquinas con un presupuesto de $0 (cero pesos) asumiendo que la comunidad iba a colaborar – colaboración que celebro que suceda, pero que no se puede presuponer como condición en ningún proyecto serio.

Conclusiones

Si el opuesto del Software Libre es el Privativo, y el antónimo de Público es Privado, no pueden ser distancias irreconciliables…

Este momento puede ser un punto de inflexión, celebro que el Software Público haya despertado el interés del gobierno argentino al más alto nivel, y lo que considero mucho más importante, también el apoyo de agrupaciones políticas en el movimiento que lo sustenta – el peronismo – sintonizándose así el impulso al Software Público/Libre con otras tendencias de apropiación social de la cultura y la tecnología que este gobierno nos ha demostrado, como la recuperación de la televisión pública, la liberación del fútbol para todos, el enorme proyecto de la televisión digital abierta y gratuita con un activo despliegue de tecnología impulsado por la compra de conversores-receptores con Software Libre Ginga – dicho sea de paso, Ginga es un proyecto enmarcado en el Software Público Brasileño – y la inclusión cultural que representa entregarlos gratuitamente a los sectores más desprotegidos, y el naciente Plan Conectar Igualdad – que más me gustaría que fuera Conectar Libertad ;)… En este momento, decía, me siento comprometido con la convocatoria de la Mesa Federal de Software Público/Libre/Cómo-Se-Llame, para aportar mi granito de arena, o como decimos en el SL, mis dos centavos.

Y porque descreo de los intelectuales y filósofos que analizan desde afuera la sociedad sin comprometerse, o de los periodistas “independientes” cuya opinión depende de quién le paga, y como no creo en la neutralidad de la tecnología, no quiero ser otro técnico/tecnólogo que sólo le venda al mejor postor sus horas de trabajo, sino que prefiero construir desde mi conocimiento y experiencia, en sintonía con un proyecto político inclusivo, de desarrollo nacional y en ciertos aspectos, revolucionario. Por eso, me enorgullezco de participar en este encuentro del movimiento del software libre con el movimiento justicialista, que en Argentina se ha dado en llamar Software Público, con la esperanza de aportar en un movimiento social abarcativo que mejore la vida del pueblo, demostrando en la práctica que “otro mundo es posible: haciéndolo”.

escrito por olix