Fuente: kriptopolis

Por Iron Worm

Muchos seguimos sin ver tan claro el tema de la computación en la nube. Ya hace tiempo que los humanos de a pie nos preguntamos a qué huelen las nubes, como para encima que los gurúses de la güé 2.0 SP3 nos vengan con su nuevo invento. Es decir, la historia de que en el futuro todo estará tan distribuido que nuestro ordenador con sopotocientos TB de disco no tendrá sentido porque todo lo tendrás en internet para que lo utilices allá donde te venga en gana sin necesidad de tenerlo encendido desde casa y accesible, porque estará online 24x7x365 gracias a los servicios de alojamiento gratuito para tí sin contraprestación alguna, oh mortal; simplemente tienes que alojar todo lo que tienes en uno de esos huequecillos que altruistas y anacoretas varios ponen a disposición de la humanidad. Jo, cómo mola esta gente. No sólo me dan correo sino que me dan hasta las entradas pal fúmbol…

El enfoque que da Richard Stallman en una entrevista en The Guardian va enfocado un poco a lo mismo, pero centrándose en que tus datos ya no estarán protegidos en tu ordenador sino en servidores descentralizados, permitiendo un acceso más fácil a la Policía en caso de que te quieran investigar: en este preciso momento, a muchos nos protege la actuación judicial (no pueden entrar en tu cacharro si no es con autorización judicial). Pero si lo cuelgas en los servidores de Gúgel, la situación varía. Es un punto de vista válido, aunque el grillao apocalíptico sólo se fije en los detalles de privacidad relativos a Gúgel, y qué haría el Departamento de Estado del Gringo.

Otros mundanos nos orientamos más a que no parece lógico que los discos de TBs estén tan accesibles como para que de la noche a la mañana no nos sean necesarios, y que a que el comportamiento del usuario sea tan rápido de modificar. Aunque él diga algo así como que ‘nace un bobo cada minuto’, a este bobo que le vengan con el cuento de que se olvide de guardar sus cosas en su nuevo, potente, desproporcionado cacharro y que lo ponga en sus servidores le puede acoonar más de la cuenta.

Y no sólo es el tema del espacio: a mí, particularmente, que no me fío ni de los Reyes Magos, me van a venir enteraos y gente que (dice que) sí sabe a venderme el viejo modo de funcionamiento de Unix: servidor central (o varios en cluster funcionando como uno) y terminales tontos que acceden y utilizan sus servicios. De manera que esto ha evolucionado hasta llegar a tener terminales menos tontos (nuestros PCs) que ya son capaces de hacer parte de esa tarea (almacenamiento y procesamiento, lo que es un modelo de dos o tres capas), como para volver a una situación de hace años, pero esta vez con colorines, más redes y más mentes iluminadas al cargo de esas redes. Amos anda.

Encima, el acceso a internet es tan variado que quien trabaja con una conexión maja, si quiere hacer exactamente lo mismo desde una aldea perdida de la mano de Dios (pongamos el caso, he pensado en las clásicas vacaciones en una casa rural), no le quedaría otra que tirar de conexión por móvil o módem… si hay esa posibilidad. Ya me veo descargando en estas condiciones un vídeo. Es decir, que tu conexión de red actual sea apta (más o menos) para moverte medianamente bien no significa que lo vaya a ser eternamente, así que cualquier tarea que hagas por ese medio irá condicionada a la situación en la que te encuentres en determinado momento.

Si alguien se está fiando de todo esto de lo que dudo y ya está en las nubes, que exponga su uso, y a la vez sus preocupaciones. Si no hace nada malo y no tiene por qué preocuparse de que le miren en sus papeles, que nos lo explique detenidamente para ver si yo tampoco hago nada malo y no veo por qué tengo que objetar cualquier intromisión. Igual no lo examinan, que es posible (¿cuánta gente y tiempo hace falta para analizar los datos de unas 300.000 personas, por ejemplo?), y soy un paranoico. Vale, soy un paranoico, pero que yo sea paranoico no quiere decir que no vayan a por mí.

El artículo de Alfredo De Hoces sigue (y seguirá) con plena vigencia, tal y como las recomendaciones de seguridad de Guninski. En mi opinión.