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Fuente: Veintitres

Cómo afecta el hábito de convivir con la tecnología a las relaciones personales, la salud y la seguridad.  El millón de argentinos que puede ser presa de la geolocalización. Los especialistas alertan y los usuarios responden.

Por Raquel Roberti
Informe: Jorge Repiso

Este año el hit del verano no pasó por las canciones especialmente diseñadas para una publicidad; nada de que “te clavo la sombrilla” ni de “bombón asesino”. La frase que se repitió hasta el cansancio en todos lados y por gente de todas las edades fue “enviado desde mi…” (complete con lo que corresponda: BlackBerry, iPhone, etc.). Es que así como aquellas músicas se pegaban como chicle y llevaban al espíritu a un clima de diversión desinhibida, éstas le hacen escuchar un imperativo de nuestros tiempos: hay que estar conectado en todo momento y lugar. El celular –de tercera generación (3G), obvio–, la netbook, la tablet, la PC, todo con wi fi (conexión inalámbrica a Internet) fueron vedettes en las playas argentinas y también en la ciudad. Imprescindibles para chequear Twitter, Facebook y prenderse en la última onda de las redes sociales, Foursquare, que en el primer año de vida creció un impresionante 3.400 por ciento para alcanzar los seis millones de usuarios en el planeta. Y para no perder oportunidad, General Motors Argentina lanzará una versión de su último modelo, el Chevrolet Agile, con chip de wi fi y acceso a las aplicaciones de Google. Vivir hiperconectados, de eso se trata. Suena tentador, pero satisfacer el ego contando cada paso que se da, también tiene sus riesgos. Y esos pasos narrados van desde cuestiones de inseguridad hasta de salud, pasando –aunque suene contradictorio– por las relaciones personales.

Mirame. Los paisajes cotidianos en la ciudad incluyen celulares que suenan en cines y teatros durante la función, comensales que no dejan de mirar la pantalla del teléfono mientras mastican un bocado y pasajeros de micros o subtes ensimismados en los mensajes de texto. Pero el celular está lejos de ser el único dispositivo móvil: una investigación de la empresa de telecomunicaciones Nortel indicó que el 52 por ciento de los latinoamericanos usa cuatro (celular, reproductores de música, computadoras de bolsillo y MP4), mientras que un 12 por ciento declara hasta siete aparatos de última generación tecnológica.

Ahora en el país los afortunados podrán comprar alguno de los 200 Chevrolet Agile que, por el acuerdo entre Google y General Motors Argentina, contará con Wi-Fi y la posibilidad de acceder a Google Maps o Gmail, entre otras aplicaciones. Ya se conocen los riesgos de hablar por celular mientras se maneja, mejor no imaginar a un chofer desaprensivo chequeando su casilla de correo mientras espera la luz verde del semáforo. Y hablando de autos, “Sonría. Lo estamos filmando”, bien podría ser el slogan de Street View, otro servicio de Google que ya desembarcó en el país. Luego de años de hacer circular por las callecitas de Buenos Aires autos con cámaras instaladas en los techos, el gigante de Internet ya ofrece panorámicas de algunas esquinas palermitanas, con fachadas de negocios, autos y personas incluidas. Algo más para mirar.

Tal es la adicción general que DTAC, empresa proveedora de tecnología GPS en teléfonos celulares de Tailandia, lanzó una publicidad bajo el lema: “Desconectar para conectar”. El video muestra una pareja caminando por la playa, ella se deleita con el mar, él contesta mensajes de texto y avanza automáticamente. Un hombre en su casa chequea la computadora y el celular mientras su hija pequeña le dedica un dibujo. No hacen falta las palabras para transmitir un mensaje.

En sintonía, Alex Tew, creador de la Million Dollar Homepage y CEO de PopJam –una web diseñada para compartir entretenimiento– propone abandonar por sólo dos minutos la manía de twittear o chequear mails. La idea es no interactuar con la web durante ese lapso, simplemente relajarse. Para probar el éxito de su propuesta, abrió la página donothingfor2minutes.com en la que muestra un paisaje de mar durante un bello atardecer. Si se encienden los parlantes de la computadora, se escucha el murmullo de las olas, pero si antes de los dos minutos el usuario toca el Mouse o alguna tecla, la pantalla muestra el mensaje “Fail” (fallaste). Tew explicó que su idea obedece a que “tenemos sobredosis de información y leí que cada vez que chequeamos el mail, Twitter o Facebook recibimos una pequeña dosis de dopamina. Es decir, estamos desarrollando un trastorno de atención y no es bueno en términos de productividad”.