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Fuente: la pastilla roja (Sergio Montoro)

Entre otros muchos medios que se hacen eco, Mike Masnick informa en Techdirt, que Google ha sido condenado a pagar $5M por una demanda de infracción de patentes que le interpuso la empresa Bedrock Computer Technologies en junio de 2009.

Todos los litigios por patentes de software están fuera de lugar, pero este caso en particular es totalmente de traca. La patente Nº 5893120 objeto de la disputa es una combinación de un algoritmo de hashing descrito en el tercer volumen del clásico libro The art of computer programming de Donald Knuth, combinado con una técnica de recolección de basura que también tiene arte previo, es decir, para empezar lo que se patenta ni siquiera es un algoritmo original, sino el uso combinado de otros algoritmos previamente conocidos.

La patente fue concedida en 1999 a Richard Michael Nemes, quien tiene a su vez posee otras patentes junto con Mikhail Lotvin en una misteriosa empresa fundada en 2007 con sede en Cupertino llamada Fairway Solutions LLC. Sin embargo, la demanda es interpuesta por la empresa tejana Bedrock, fundada en 2008 y contra otra extinta empresa de Tejas llamada CitiWare, fundada por un desarrollador y que cerró. Se trata de un truco legal para celebrar el juicio en Tejas, donde los jueces son más proclives a hacer valer patentes, en vez de en California donde correspondería por hallarse allí las sedes sociales de las partes. Además, resulta que el propietario de Bedrock es David Garrod un ex-abogado del bufete Goodwin Procter que trabajó también en la Public Patent Foundation.

Además de Google y CityWare hay otras ocho empresas demandadas: Yahoo!, MySpace, Amazon, PayPal, Match, AOL, CME Group y Softlayer Technologies. Debido a que la patente presuntamente infrigida se halla en un fragmento de código del kernel de Linux.

La sentencia contra Google sienta pues un precedente legal muy serio, ya que ahora, en principio, todas las empresas usuarias de Linux pueden ser objetivo de estos trolls de patentes. De momento, Red Hat ya se ha aliado con Google para recurrir la sentencia tratando de declarar inválida la patente.