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Si alguien me preguntara ¿qué tiene que ver el coaching ontológico con el conocimiento libre? le respondería “mucho”.

Ocurre que Rafael Echeverría es el creador de la Ontología del Lenguaje, una interpretación filosófica particularmente interesante para el punto de vista del Conocimiento Libre. Por otro lado, él mismo en su empresa Newfield desarrolla el Coaching Ontológico, que es una aplicación práctica de esa filosofía, asumiendo que “Todo conocer es hacer y todo hacer es conocer”.

Quizás esto no les diga mucho, pero quienes nos hemos involucrado en experiencias de trabajo colaborativo en comunidades de práctica, salimos asombrados por sus resultados. Precisamente por eso la Ontología del Lenguaje es importante: es un marco filosófico apropiado a la modernidad (y asociado a resultados asombrosos), una interpretación que está en lucha con el tradicional sentido común occidental, dominado aún hoy por la metafísica.

Si les interesa profundizar en esto, hay abundante bibliografía y un video muy interesante en Newfield.

La entrevista que sigue a continuación fue publicada por Newfield y está completa, pero lamentablemente la resumieron en Tiempo Argentino en dos partes:  Hay cada vez más interés por lo asombroso de los resultados y Las dos corrientes.

Entrevista a Rafael Echeverría sobre el coaching ontológico. Diario Tiempo Argentino

Fuente: Newfield

FH ¿Cómo empieza usted a trabajar en este tema del Coaching Ontológico? ¿Cuánto le influyó el trabajo hecho por Fernando Flores?

RE: Mi primer encuentro con el coaching ontológico fue precisamen en 1988 cuando me integré a trabajar con Fernando Flores, en California. Colaboré con él durante dos años y medio. Dentro de su equipo realizábamos lo que entonces llamábamos “coaching ontológico”. No obstante, los que entonces hacíamos era una práctica bastante informal que difiere muy profundamente con lo que ha llegado a ser hoy en día la disciplina del coaching ontológico.
Creo que las diferencias podemos situarlas en cuatro dominios diferentes. Desde un punto de vista teórico, hoy el coaching ontológico se apoya en una sólida base filosófica y en desarrollo de las ciencias, base que se insinuaba sólo incipientemente por aquel entonces. Durante las últimas dos décadas el coaching ontológico ha alcanzado una asombrosa profundidad conceptual que hace 20 años no poseía. Baste mencionar, por ejemplo, la relación que actualmente esta disciplina mantiene con la filosofía de Nietzsche, con la hermenéutica y la fenomenología, su acercamiento a los últimos desarrollos registrados en neurobiología, etc. Desde el punto de vista de su práctica el coaching ontológico pasa de ser una práctica marcadamente informal a constituirse en una verdadera disciplina, con una metodología rigurosa y exigentes requerimiento de evaluación. Todo ello culmina en un tercer dominio que es el de la didáctica. En ese entonces no existía un proceso de formación para convertirse en un coach ontológico. Bastaba con haber observado algunas interacciones que invocaban ese nombre y uno se lanzaba a hacer algo parecido, sin mayor preparación previa. Actualmente, hemos diseñados procesos exigentes de formación, con diversos puntos de evaluación en dos etapas formativas distintas, aquella que forma coaches ontológicos de nivel junior y, en seguida, la que forma en programas “avanzados” coaches ontológicos de nivel enior. Pero la mayor diferencia reside en el cuarto y último dominio, el de la ética. aquí las diferencias son abismales. El coaching ontológico de antaño era muchas veces una práctica abusiva sobre el coachee, en la que predominaba la negatividad emocional, la falta de respeto y el uso del temor. Uno de los objetivos que me propuse cuando me separé de Flores, fue colocar a esta práctica en una base ética exactamente opuesta. El coaching ontológico que nosotros practicamos se caracteriza por un respeto irrestricto hacia el coachee, por la preservación de su dignidad y autonomía, por conferirle un papel fundamental a la confianza y por su positividad emocional.

FH ¿Cómo definiría el coaching?

RE: Prefiero de hablar del coaching ontológico, que es lo que hago y conozco. Hay múltiples variedades de coaching y gran parte de ellas son fundamentalmente técnicas de resolución de problemas, algunas, extremadamente simples. El coaching ontológico es un proceso particular de aprendizaje en aquellas áreas que los individuos consideran importantes para sus vidas, pero a las que no logran acceden por cuenta propia. Es una herramiento de transformación individual que genera como resultado el tránsito de una determinada forma de ser, más restrictiva, a otra, mucho más expansiva. El coaching ontológico se caracteriza por incidir de manera directa en dos áreas: el tipo de observador que somos y las acciones o comportamientos que se deducen de él. Cambia nuestras formas de mirar, de interpretar, de conferir sentido y modifica también nuestra manera de actuar y de reaccionar frente a los defafíos que nos impone la vida. Por último, podría decir que el coaching ontológico es una disciplina compremetida con la expansión de nuestro sentido de vida y con el mejoramiento de nuestra convivencia con los demás. A partir de él, entramos en un espacio emocional enriquecido e incrementamos nuestra efectividad para desenvolvernos mejor, tanto en nuestra relaciones personales como laborales.

FH: ¿Por qué cree que hay cada vez más interés en el estudio del coaching ontológico?

RE: Creo que esta respuesta es muy simple. Por el carácter asombroso de sus resultados. Esta es una disciplina comprometida con los resultados. Esta es su principal fortaleza. Cuando la gente percibe lo que el coaching ontológico logra acometer, es muy difícil evitar que quieran someterse a ella y, en muchos casos, llegar ser partícipes en la generación de resultados equivalentes. Pienso que quienes no logran apreciarlo es sólo por cuanto no se han enterado de lo que éste es capaz de producir. El coaching ontológico es una disciplina comprometida con el desarrollo de la esperanza y la ambición para llegar a ser distintos y, por sobretodo, mejores. Lo más destacado es que sus resultados así lo confirman. Me cuesta pensar en un privilegio mayor al de ser partícipe de su aparente magia y de su inmenso poder.

Florencia Halfon-Laksman
Redactora de la sección Sociedad del diario Tiempo Argentino
http://tiempo.elargentino.com/