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El título de este post lo tomé de un artículo de La Nación, que lamentablemente es demasiado breve.

En nuestro sentido común actual, las emociones siguen siendo consideradas un posible obstáculo para alcanzar los objetivos deseados, sustentado en el postulado de que somos seres racionales. Pero Humberto Maturana nos brinda un postulado alternativo con otra interpretación: que somos seres emocionales con capacidades racionales, y que éstas acompañan esas emociones para justificar o negar su existencia. Esta nueva interpretación nos abre a nuevas posibilidades para mejorar la calidad de nuestras vidas y capitalizar las inmensas capacidades humanas que desaprovechamos al aplicar aquel viejo sentido común, basado supuestos que han perdido su vigencia.

Prefiero recomendarles entonces un video de Maturana publicado en web de Matriztica que fue elaborado a principios de 2011 por Canal Sur 2 de Antalucía, que recorre rápidamente los lineamientos de su enfoque.

Fuente: La Nación

“Si usted quiere que haya bienestar en su organización, las personas deben tener presencia, ser vistas y escuchadas. Eso no es una metodología, es una disposición sobre cómo uno quiere convivir.” La definición pertenece al chileno Humberto Maturana, doctorado en Biología en la Universidad de Harvard y candidato al Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1958 junto con Jerry Letvin, con quien había registrado por primera vez la actividad de una célula direccional de un órgano sensorial mientras trabajaban en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Días atrás, el experto de 80 años fue invitado a la Argentina para participar de una actividad para coaches organizada por la consultora Sincro y la Asociación Argentina de Profesionales de Coaching (AAPC). Maturana fue acompañado por el equipo del Instituto Matríztico, laboratorio de reflexión, investigación, acción y colaboración en el ámbito de lo humano nacido de la dinámica relacional y operacional que va de la biología a la cultura y de la cultura a la biología. Maturana cofundó el instituto luego de años de dedicarse a la investigación biológica en neurofisiología y neuroanatomía, y al estudio de la percepción y el entendimiento de la biología del conocer y la biología del amar.

Consultado por LA NACION sobre el lugar que tienen las emociones en las empresas, Maturana aseguró: “La humanidad en general se está dando cuenta de que tiene que tomar en serio su vivir emocional”. Agregó que si los directivos de las organizaciones quieren generar un ambiente de bienestar para trabajar deberán tener en cuenta esa concientización.

Para Maturana, la angustia está relacionada con las expectativas y se suprime eliminando las exigencias. Parece complicado aplicar esa máxima en las organizaciones, pero Maturana aseguró: “Se logra dejando de ser competitivo y entrando en el mundo de la cooperación y la co-inspiración.

“Si quiero que mi mundo sea competitivo estaré lejos de la colaboración, pero si me interesan las personas y el bienestar de un espacio de trabajo, de convivencia en una empresa, no querré ser competitivo”, amplió antes de brindar sus charlas en una sede de la Universidad de Belgrano.

Marilina Esquivel
Para LA NACION